No es gratis, la moneda eres tú.

La democratización digital ha permitido una revolución en el mundo. Todos tenemos móviles, acceso a internet, a miles de aplicaciones y contenido en la red. Parece que todo es gratis, fácil, accesible. Pero no es así, estamos asistiendo a la mayor recopilación de datos personales de toda la historia de la humanidad. Sí, y tuyos también. No es gratis, la moneda de cambio eres tú, y no es una teoría de la conspiración. Este artículo habla de privacidad y sobre cómo nos hemos vendido en internet. Si te interesa, sigue leyendo.

No es gratis, la moneda de cambio eres tu

Desde que lo que conocemos como “internet” empezara a dar sus pasos a finales de la década de los 60, ha tenido más de medio siglo para crecer y entrar en todos los rincones del mundo. Lo que empezó como un proyecto de comunicación militar, ha acabado siendo la principal herramienta de trabajo para medio planeta (y me quedo corto) en la actualidad. 

Hoy en día no podríamos (o no sabríamos) vivir sin internet. Vemos películas, series, enviamos correos electrónicos, leemos el diario, compramos en todo el mundo en miles de tiendas, interactuamos con otras personas en redes sociales. Podemos decir que nos ha cambiado la vida. ¿Te acuerdas de tu vida antes de internet? Si ya costaba imaginar vivir sin teléfono móvil, ahora nos cuesta pensar en un móvil sin conexión a internet. 

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Nace

 Yahoo y Amazon.

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Nace

 Google y pronto Google Ads, generando ingresos por publicidad.

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Nace

 Safari, MySpace, Linkedin, Skype, WordPress, Facebook, Gmail y Youtube.

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Nace

 Crean Google Chrome y nace Instagram.

La privacidad antes y después

Pero todo este cambio no ha sido sin coste alguno. Sinceramente, la privacidad no ha sido el fuerte de internet. Si echamos un vistazo atrás, sin internet, era mucho más complicado averiguar los gustos, ideas políticas, amigos y aficiones. Si el mecánico Manolito quería hacer publicidad, tenía que poner una valla publicitaria en una carretera local y tenia que verlo todo el mundo hasta que alguno picara el anzuelo. Ahora ponemos toda esta información disponible para las grandes (y no tan grandes) empresas en internet sin darnos cuenta para hacerles más fácil su cacería. 

Habitualmente, cuando hablo con los amigos de privacidad, me doy cuenta de lo poco conscientes que somos de la exposición de datos en la actualidad. Y es que es muy complicado permanecer en el anonimato aunque quieras. Y la base de todo rige en el desconocimiento.  

Internet ha permitido tejer una red de datos muy valiosa. Si una empresa te dijera: ¿puedo recopilar todos tus datos para poder ofrecerlos a empresas interesadas en venderte sus productos? ¿Dirías que sí? Evidentemente no. Pero hay unos personajes en Silicon Valley bastante más listos que todos nosotros que inventaron un anzuelo, resumido en una sencilla y atractiva palabra. 

La palabra mágica es:

Pues bien, desde que se creara Google Ads en el año 2000, el pago por publicidad en internet ha sido la primera fuente de ingresos de esta gigante de internet. Concretamente, el 87% de la facturación de Google proviene de la publicidad en todos sus tentáculos. No habemos de Facebook, donde la cuota de ingresos por publicidad asciende al 98% de su facturación.

¿Y por qué es tan importante este acontecimiento? ¿Qué tiene que ver? Porque a partir de esta fecha, los datos personales es el nuevo petróleo. 

Aunque tu pienses que internet está lleno de lugares fantásticos como Facebook, el buscador de Google, Instagram, Twitter, Pinterest… no son lo que piensas. Y te parecerá raro esto que vas a leer, pero si lo piensas detenidamente caerás en la cuenta: son plataformas que captan tu atención ofreciéndote gratuitamente un servicio (contactos, fotos, diversión, etc) a cambio de incrustarte publicidad personalizada gracias a la cesión de tus datos. 

Estos datos los van a procesar y vender o utilizar en su propio beneficio con la publicidad.

Los datos y las empresas

Los datos de cada una de las personas de este mundo, son oro. Con ella puedes saber qué ofrecer a un usuario para darle lo que quiere o lo que quieres que quiera; el márquetin es ofrecer algo generalmente innecesario. Hasta tal punto que cuando insertas una cadena de palabras en el buscador, google ya intuye qué vas a escribir, qué vas a buscar o sobre qué temática estás interesado. ¿Casualidad? No. Lleva años y años siguiéndote. Él y multitud de empresas que recaban datos y venden para hacer una gran base de datos de información. Toda esta información servirá para que aquellas empresas que quieran hacer publicidad de sus productos, puedan localizar exactamente a su público objetivo y picar en el anzuelo.

Y toda esta información, generalmente, la hemos ofrecido sin darnos cuenta aceptando los términos y condiciones de todas y cada una de las webs donde nos hemos registrado, en los bancos donde hemos abierto cuentas, en las tarjetas de puntos del súper, compañía de telefonía, de la gasolinera, del parquímetro, o de nuestro historial de navegación del teléfono o portátil. 

La palabra gratis nos ha cegado, y como ovejas hemos sucumbido a la recopilación de datos más importante de la historia. 

Imagen del big data

Algunos ejemplos. Sabías que...

  • Google, con tu móvil, guarda todas las ubicaciones, búsquedas, tiendas donde has estado, y después lo utiliza para saber tus preferencias, por ejemplo, de restaurantes. Así, cuando las empresas quieren poner publicidad en el buscador o en páginas web, google les da la opción de segmentar no solo por sexo, sino por estado civil, nivel adquisitivo, preferencias, ubicación, número de hijos y aspectos que te tirarías de los pelos. 

  • Facebook utiliza un método similar que almacena los likes, las publicaciones que pasas de largo, lo que lees, lo que respondes, y el tipo de reacción de das a cualquier publicación de una amistad. Así, sabe perfectamente qué mostrarte para que no le abandones ni un momento. Tanto como que el 41% de los usuarios de facebook admiten que acceden a la aplicación varias veces al día. ¿Casualidad?

  • Netflix cambia la portada de las series o películas, poniendo el actor que te gusta que aparece en la serie para ponértelo más fácil. De esta manera, se asegura que sigas viendo pelis y series en lugar de preferir irte a dar un paseo.

  • Aunque decidas no entrar en internet y mantenerte al margen, cuando pagas con tu tarjeta bancaria, tu querido banco también lo guarda en buen recaudo. Y tu gasolinera favorita, tu tarjeta de puntos del supermercado, o cualquier gran superficie. 
Aunque no lo quieras, tus datos están en la nube, pero puedes minimizar tu presencia y el mercadeo de tu información.

Como mejorar tu privacidad

Como decía más arriba, no podemos impedir que tu información vaya de un rincón a otro del planeta y sea usada con fines comerciales. Pero podemos minimizar el impacto. Aquí los consejos:

  • Puedes utilizar un explorador como Tor, donde el principal baluarte es tu anonimato.
  • Utiliza buscadores respetuosos con tus datos como duck duck go.
  • No te des de alta en plataformas que no vayas a utilizar, o date de baja de aquellas que ya no gastes.
  • Sé consciente de qué aceptas en los términos y si vale la pena.
  • Puedes solicitar a diferentes empresas en internet que borren tus datos o solicitarlos para comprobarlos.
  • No te obsesiones, aunque el tráfico es inevitable, es importante el conocimiento del mismo.

Conclusión

Es importante ser consciente de lo que pueden hacer con tus datos. Es importante no caer en la trampa de la manipulación comercial, ni pensar que algo es gratis porque no lo es. También es importante no obsesionarse, aceptarlo y quedarse con lo positivo.

Si aún así quieres aumentar la privacidad, en el próximo post hablaré de como hacerlo detalladamente. 

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